Caridad y solidaridad

Hoy me toca filosofar un rato. Me gustaría hacer una reflexión sobre la caridad y la solidaridad, bajo la perspectiva de cómo las percibo yo en mi día a día.

Si buscamos en el diccionario la definición de caridad, una de las entrada dice: “acción desinteresada de una persona en favor de otra que se encuentra desamparado”. Respecto a solidaridad, dice: “sentimiento que anima a una persona a ayudar a otra sin esperar nada a cambio”. ¿Dónde está, pues, la diferencia? Soy consciente de que ésta es muy sutil y que yo la establezco en base a mis propias sensaciones. Y aunque no me creo con la verdad absoluta sí creo que muchas personas la comparten conmigo. Pero también soy consciente de que para otras muchas lo que voy a decir ahora puede resultar insultante.

Para mí la caridad es una acción que alguien realiza hacia otra persona a la que ve como inferior. No es desinteresada, ya que espera el reconocimiento social y el agradecimiento de aquel que la recibe. La solidaridad no espera recibir nada a cambio porque la persona que la realiza ve al otro como un igual.

Por desgracia en nuestros días vemos actuaciones que se disfrazan como solidarias cuando realmente no son más que meros escaparates para tranquilizar conciencias o lo que es peor, desgravar en Hacienda. De verdad que me repatea cada vez que veo en alguna portada de Revistas del Corazón portadas tales como “el verano más solidario de Fulanito de tal” o “las vacaciones solidarias de Menganita de cual”. Ya sé que se me puede decir que hasta cierto punto tengo razón pero que otros, con igual o más dinero no lo hacen. De acuerdo. Algunos y algunas sólo son solidarios con los bancos de Suiza, Panamá o las Islas Caimán. Pero que no llamen a lo otro solidaridad o filantropía. Que le busquen otro nombre.

Y que conste que ante que yo alguien hizo hincapié en la diferencia: “En aquel tiempo, alzando Jesús la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir”.

¿Y qué decir de aquellas personas que necesitan llenar su tiempo libre haciendo “acciones solidarias”. Queda muy bonito eso de contar que todas las semanas dedica un día a “servir” en un comedor social y seguidamente escuchar “menudo valor el tuyo”, “mira que eres buenzo”, “hay que aguantar a semejante gentuza”. Lo que no cuenta es que en el fondo no los aguanta y que son un montón de desagradecidos que “encima de que les damos de comer, se quejan”. No quiero decir con esto, ni mucho menos, que todas las personas que dedican parte de su tiempo sean así. Pero por desgracia, y aunque parezca mentira, las personas realmente solidarias en esos ámbitos, son las menos. En la mayoría de las casos, nos ven como seres inferiores. O al menos, ésa es la impresión que transmiten.